BBVA tiene claro que durante los próximos años se preparará para la reestructuración tras la posible fusión con Banco Sabadell. La entidad bancaria busca realizar ajustes en su plantilla y en la de Sabadell una vez se elimine el bloqueo gubernamental que, por el momento, impide la integración. A pesar de esta situación, la banca está tomando medidas para evaluar la actual situación de empleo en el banco catalán.
El folleto de la oferta pública de adquisición (OPA) publicada el pasado viernes revela que, debido a la condición impuesta por el Gobierno, cada entidad deberá mantener una gestión y toma de decisiones «autónomas» durante un periodo de tres años. BBVA asegura que en este tiempo no habrá planes ni intenciones concretas para realizar ajustes de plantilla.
Sin embargo, tras finalizar el periodo de bloqueo, BBVA planea un proceso de integración que evaluará las estructuras de ambas entidades y contemplará la posibilidad de ajustes de plantilla. Para ello, se llevará a cabo una evaluación estratégica del negocio, los puestos de trabajo y las condiciones laborales de Banco Sabadell, con el objetivo de optimizar recursos y evitar duplicaciones innecesarias.
BBVA también tiene la intención de formar un comité de integración con representantes de ambas organizaciones para garantizar que el proceso de fusión maximice el talento disponible. La integración de las plantillas se llevará a cabo respetando los principios de competencia profesional y mérito, buscando minimizar el impacto en los trabajadores de ambas entidades durante el periodo de consultas con los sindicatos.
Expectativas de sinergias
El folleto también señala que BBVA ha revisado las estimaciones de sinergias a 900 millones de euros, un incremento respecto a los 850 millones previstos anteriormente. Esta cifra se logrará a pesar de que, debido a las condiciones impuestas por el Gobierno, el periodo para alcanzar estos objetivos se ha extendido a cuatro años en lugar de tres.
Durante los primeros tres años después de la OPA, se prevé que la entidad obtenga sinergias por valor de 235 millones de euros. Las estimaciones se basan en la premisa de que la venta de TSB a Santander se concrete, una operación que aún debe recibir las autorizaciones pertinentes.
Para maximizar las sinergias, BBVA, a pesar de que se exige mantener separadas a las dos entidades, espera beneficiarse de economías de escala, revisiones contractuales y mejoras en productividad desde un inicio, así como la adopción de metodologías avanzadas en gestión de riesgos y ciberseguridad.
Una vez levantadas las restricciones del Gobierno, BBVA estima llevar a cabo la fusión a finales de 2028 o principios de 2029, alcanzando ahorros de 835 millones de euros en costes operativos y 65 millones en costes por financiación, lo que elevaría las sinergias totales a 900 millones de euros.
Costes de reestructuración
En cuanto a los costes de reestructuración, BBVA considera que no será necesario incurrir en gastos significativos durante los primeros tres años tras la operación. Sin embargo, con la intención de adelantar la obtención de sinergias, el banco prevé un gasto de 60 millones de euros antes de impuestos en inversiones tecnológicas. Posteriormente, BBVA estima que, una vez completada la fusión, necesitará destinar aproximadamente 1.390 millones de euros para reestructuraciones adicionales, sumando un total próximo a 1.450 millones de euros.
Además, se anticipan 48 millones de euros anuales en amortizaciones durante cinco años tras la fusión, principalmente derivados de inversiones necesarias para la integración.







