MADRID, 1 Ene. – El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha defendido que España debe mantener «una representación fuerte» en el Banco Central Europeo (BCE) una vez concluya el mandato del actual vicepresidente, Luis de Guindos, que expira esta primavera. En una entrevista en la Cadena Ser, Cuerpo indicó que el Gobierno aborda este proceso con «una visión de conjunto», destacando que es fundamental que en la composición del Consejo de Gobierno del BCE prime el equilibrio geográfico, político y de género.
Selección del nuevo vicepresidente
«Las decisiones que se tomen, ya en este primer paso con la selección del nuevo vicepresidente o vicepresidenta, tienen que hacerse con esa visión de conjunto», afirmó. Cuerpo subrayó que España aún no ha propuesto ningún candidato concreto, ya que el proceso se encuentra «en sus fases iniciales», aunque insistió en que el país debe tener presencia en los órganos de decisión del BCE. «España es el cuarto accionista del banco, está liderando ahora mismo el crecimiento a nivel europeo y tiene que ocupar el espacio que le corresponde», remarcó.
Cuando se le preguntó si mantener el peso en el BCE equivaldría a aspirar a un cargo superior, el ministro respondió que todavía no se ha definido la apuesta específica del Ejecutivo, pero reafirmó que «la presencia en el propio Consejo tiene que ser, como mínimo, el objetivo de España».
Una narrativa que intenta hacer de menos a Europa
Cuerpo rechazó la idea de que Europa esté perdiendo peso frente a potencias como China o Estados Unidos, advirtiendo contra «una narrativa que intenta hacer de menos a Europa». Aseguró que, aunque el continente debe «dar un paso adelante» en un mundo con cambios en los flujos comerciales y financieros, «Europa no se está quedando tan atrás respecto a otras grandes economías» y debe «demostrar que su proyecto tiene mucho futuro».
Confianza en el crecimiento
El titular de Economía afirmó que el Gobierno aborda 2026 «con ambición» y con la intención de superar los resultados del año anterior. «No, no, hay que ser ambiciosos, así que si puede ser mejor aún que un muy buen 2025, pues a por él», señaló. Recordó que la previsión oficial de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2025 es del 2,9% y que fue actualizada «hace escasas semanas» tras constatar la buena evolución del empleo y de la actividad.
Cuerpo resaltó que España comienza 2026 «creciendo en torno a 1 o 1,1 puntos porcentuales», equivalente «a la tasa que se da al conjunto de la zona euro para el conjunto del año». Consideró que las estimaciones de crecimiento para 2026, fijadas en el 2,2%, podrían revisarse al alza. «La economía española ha dado sorpresas positivas continuadas», argumentó, valorando que el país siga «creciendo todavía por encima del 2%» y que esto sea «una contribución muy positiva para la sostenibilidad económica».
El impacto de la ejecución de los fondos europeos
Cuerpo defendió que los fondos europeos del Plan de Recuperación han cumplido «sin ninguna duda» los objetivos fijados por el Gobierno. Explicó que permitieron al país salir de la pandemia sin que esto supusiera «una cicatriz» para la economía española. «El máximo impacto de la ejecución de los fondos del plan se dará entre 2025 y 2026», aseguró, destacando que se concentrará la mayor parte de las inversiones, cifrando el efecto del plan «por encima de los tres puntos porcentuales en cuanto al nivel del PIB».
Finalmente, Cuerpo calificó el programa Next Generation como «una solución genuinamente europea» que España ha aprovechado de manera «exitosa», hasta el punto de ser «un buen ejemplo también de cara al futuro».







