En un contexto de reestructuración significativa donde se contempla la reducción de la plantilla, Eduardo Espinosa, presidente de Duro Felguera, ha trasladado un mensaje de confianza a los empleados. A pesar de los recientes despidos derivados del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y la salida de 53 trabajadores en otros países, la compañía asturiana proyecta un futuro optimista.
La plantilla, que contaba con 1.005 empleados en julio de este año, será reducida a 500 como resultado de este proceso. En una carta enviada a los trabajadores, Espinosa agradeció la paciencia y confianza mostrada durante este «muy intenso» proceso de reestructuración, que ha tomado casi un año de arduo trabajo en diferentes áreas, incluyendo las jurídicas, financieras y operativas.
Espinosa destacó que a pesar de que los cambios representan un desafío, la meta prioritaria es asegurar la continuidad de Duro Felguera. «Es preferible apostar por la actividad económica que llegar a un concurso», afirmó. La reestructuración ha sido aprobada por el consejo de administración y ahora deberá someterse a un periodo de votación de los acreedores y posteriormente ser presentada ante el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Gijón para su homologación.
Detalles del ERE y sus implicaciones
El ERE afecta a 180 empleados en España y se encuentra en fase «avanzada de ejecución», con un coste estimado total de 5,5 millones de euros, cuya contabilización ha sido considerada en las proyecciones financieras del plan. Una vez finalizado el proceso, se espera que la compañía opere con aproximadamente 500 empleados, alineándose con el volumen proyectado de negocio, lo que supone reducir a la mitad el número de trabajadores a cierre de julio.
El impacto de estos cambios sugiere un ahorro anual estimado de 10 millones de euros, lo que mejorará la estructura de márgenes y el flujo de caja operativo. Además de las reducciones en España, hay previstas 53 salidas en otros países, lo que refleja la magnitud de la reestructuración.
Un proceso denso y complejo
El proceso ha sido descrito por fuentes cercanas a la compañía como «muy complejo». Según han indicado, la empresa ha tenido que abordar simultáneamente cuestiones de tipo jurídico, operativo y financiero, coordinando a múltiples actores como clientes, proveedores y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). El objetivo principal ha sido asegurar la continuidad de una empresa que tiene un papel emblemático en Asturias.
El enfoque ha permitido alcanzar un consenso claro entre las partes involucradas, donde todos coinciden en que esta vía es preferible al concurso, lo que habría puesto en mayor riesgo tanto la empresa como el empleo en la región. La finalización del proyecto Djelfa en Argelia, por ejemplo, se ha tratado con un enfoque similar; si no se alcanza un acuerdo en tres meses, el plan contempla la terminación definitiva del proyecto, una muestra del arduo camino que enfrenta la compañía hacia su estabilización.
De este modo, Duro Felguera sigue avanzando en su transformación, buscando un horizonte más estable y prometedor, con un fuerte énfasis en la comunicación continua a su plantilla sobre los próximos pasos a seguir.







