Cifra en tres millones las viviendas necesarias en los próximos 10 años para hacer frente al incremento de hogares.
14 de septiembre de 2025.
Jorge Galindo (Valencia, 1985), doctor en sociología por la Universidad de Ginebra y director adjunto del Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPol), ha dedicado su carrera a la investigación en políticas públicas en el ámbito urbano y social y a analizar las brechas laborales y generacionales en los países del sur de Europa. En su reciente obra ‘Tres millones de viviendas’ (Debate, 2025), destaca la necesidad de movilizar vivienda y no su acumulación «ociosa».
En una entrevista, Galindo expuso que no tiene una preferencia «fuerte» sobre la acumulación de vivienda, y argumenta que esta podría tener «alguna ventaja» si está en manos de personas jurídicas que se dedican al alquiler de largo plazo. En su análisis del mercado de la vivienda de alquiler español, asegura que la propiedad no está concentrada. «En países donde la vivienda de alquiler de largo plazo está más concentrada que en España, no se presenta un problema similar al que existe aquí», añade.
Desde un enfoque impositivo, Galindo sugiere facilitar el acceso a quienes vivan en la vivienda o compren su primera casa, mientras que propone penalizar a quienes la compren sin destinarla al alquiler a largo plazo o como residencia habitual, es decir, a la tenencia improductiva. «Me importa más el uso; lo que quiero no es penalizar la acumulación, sino favorecer el acceso a quienes no tienen», argumenta al abogar por reformas fiscales que cumplan ambos objetivos.
Según Galindo, son necesarias tres millones de viviendas en la próxima década para abordar el incremento de hogares y el déficit actual en la construcción de inmuebles. Aunque reconoce que es una estimación «grosera», considera que debería servir como objetivo y para cambiar el marco del debate hacia la creación de nuevas viviendas.
Construir más vivienda para romper con la brecha de clase
Galindo también explica que la diferencia principal entre el contexto actual y el anterior a 2008 es que actualmente no existe una burbuja crediticia. «No hay un río de crédito barato fluyendo hacia las promotoras o hacia personas que deciden hipotecarse», subraya. Tras 2008, se introdujeron normas a nivel europeo que transformaron el funcionamiento del mercado financiero, lo que incluye la eliminación de las cajas de ahorro, rompiendo el vínculo entre política, finanzas e inmobiliario.
El sociólogo defiende la idea de «construir y dejar construir», para combatir las brechas generacionales que se han convertido en brechas de clase. E indica que la escasez de nuevos inmuebles en algunas ciudades provoca que el acceso a la propiedad se limite a quienes heredan.
«El mercado de la vivienda es un poco suma cero, la mayor parte de las compraventas son de segunda mano. Muchas transacciones se realizan mediante herencias, donaciones o en efectivo, lo cual limita la movilidad», explica. Galindo menciona que España ha creado riqueza a través de la vivienda. Sin embargo, con la falta de oferta suficiente, se generan brechas que se tornan en desigualdades de clase.
Acabar con el silencio administrativo en el urbanismo
Galindo critica a la administración por poner obstáculos en el desarrollo de proyectos de vivienda, señalando que muchos planes se pierden en papeleo. Apoya el concepto de silencio administrativo positivo propuesto en la reforma de la Ley del Suelo —actualmente bloqueada en el Congreso— para que la falta de respuesta administrativa no paralice proyectos de urbanismo.
También propone revisar el poder que se otorga a la paralización de proyectos, ya que muchos quedan «atrapados» por motivos judiciales, políticos o administrativos.







