MADRID, 5 de noviembre de 2025 – Planificar las finanzas e inversiones para reducir la carga fiscal antes de que termine el año puede mejorar la rentabilidad de los contribuyentes. Muchos olvidan los impuestos hasta la hora de rendir cuentas con Hacienda, normalmente entre abril y junio, cuando ya es tarde para cambiar la situación fiscal del año anterior sobre la que se realiza la declaración de la renta.
A continuación, se presentan algunos trucos para minimizar el impacto con Hacienda a menos de dos meses para que acabe el ejercicio fiscal. Entre los métodos más clásicos para reducir la factura del IRPF, se destaca la aportación a planes de pensiones, los donativos y la planificación de las ganancias y pérdidas patrimoniales.
¿Quiénes están obligados a realizar la declaración de la renta?
Los contribuyentes con rendimientos íntegros del trabajo provenientes de un único pagador no están obligados a declarar si su importe es inferior a 22.000 euros anuales. Además, dentro de estos rendimientos se incluyen las pensiones.
Si se tiene más de un pagador, deberán presentar la declaración aquellos cuyos rendimientos íntegros del trabajo superen los 15.876 euros anuales, siempre que la suma percibida del segundo y restantes pagadores, en conjunto, exceda los 1.500 euros anuales.
Rentas exentas: tickets restaurante, tarjeta transporte y guarderías
Entre los trucos que proponen los expertos, es fiscalmente conveniente negociar antes del 31 de diciembre para recibir parte del salario en especie y así reducir la carga fiscal. Por ejemplo, el cheque guardería, el seguro de salud o los vales de comida y transporte son retribuciones exentas. En el caso del seguro médico, es necesario que el tomador del seguro sea la empresa que otorga tal retribución al trabajador.
Deducciones por rendimientos inferiores a 18.276 euros
Si en 2025 los rendimientos íntegros del trabajo se sitúan por debajo de 18.276 euros, es recomendable revisar antes de fin de año que no se supere ese umbral, ni que se obtengan otras rentas superiores a 6.500 euros, ya que así se podrá aplicar una deducción de hasta 340 euros en la declaración de la renta de este ejercicio, a presentar en 2026.
Reducciones por tener un plan de pensiones
Se recomienda optimizar las aportaciones a planes de pensiones, ya que las cantidades aportadas se restan de los ingresos totales al calcular el IRPF. Por ejemplo, el límite reducible se sitúa hasta 10.000 euros: 1.500 euros para las aportaciones al plan de pensiones individual y 8.500 euros al plan de empleo si la empresa ofrece aportaciones al mismo. Esto permite pagar impuestos sobre una base imponible menor.
Por su parte, los autónomos pueden aportar a su plan de pensiones individual 1.500 euros y, adicionalmente, complementar el ahorro a través de un plan de pensiones de empleo simplificado, con aportaciones de hasta 4.250 euros.
Reducciones por aportar a planes de pensiones de familiares
Si el cónyuge del contribuyente no trabaja o gana menos de 8.000 euros al año, se puede aportar a su plan de pensiones con un límite de 1.000 euros y fiscalmente deducible. Además, parientes hasta el tercer grado de una persona con discapacidad pueden reducir hasta 10.000 euros, teniendo un límite de 24.250 euros para el familiar sobre el que se aplica la reducción.
¿Cuándo rescatar el plan de pensiones?
El rescate de una pensión tributa como rentas del trabajo, sumándose a la base imponible general del IRPF. Por ello, se recomienda rescatar el dinero cuando se está cobrando una pensión pública para pagar menos impuestos, dado que en ese momento la base imponible suele ser menor.
Además, si el contribuyente se ha jubilado en 2025 y piensa rescatar su plan de pensiones, las aportaciones realizadas antes del 31 de diciembre de 2006 pueden rescatarse con una reducción del 40%, siempre que se haga en forma de capital durante este año, 2026 o 2027.
¿Cómo pagar menos impuestos por productos financieros?
Los productos financieros tributan en la base del ahorro del IRPF. Los contribuyentes pueden compensar ganancias patrimoniales con pérdidas, de manera que se tributa por la diferencia entre ellas, lo que puede reducir el importe a pagar. Por ejemplo, si se vende un activo por un precio inferior al de compra, Hacienda permite compensar esas pérdidas con ganancias para pagar menos impuestos.
Ingresos por arrendamiento
Si se han obtenido rentas por el alquiler de una vivienda permanente, se podrán deducir algunos gastos de los ingresos, tales como los intereses y gastos de financiación, comunidad, IBI, reparaciones y conservación del inmueble, seguro, tasa de basuras, entre otros. En caso de alquilar una vivienda en una zona tensionada, puede ser beneficioso bajar el alquiler y arrendar a una persona joven, aplicando deducciones que pueden llegar hasta el 90% dependiendo de la comunidad autónoma.
Vivienda habitual
Si la vivienda habitual se adquirió antes del 1 de enero de 2013, el contribuyente puede deducir un 15% de lo aportado ese año como consecuencia de su préstamo hipotecario, sobre un máximo de 9.040 euros, por lo que la deducción máxima podría ser de 1.356 euros. Si un contribuyente vendió su vivienda habitual este año, dispone de dos años para reinvertir la ganancia en otra vivienda habitual y mantener así la exención de la ganancia obtenida.
Deducciones por coches eléctricos
Si se adquiere un vehículo eléctrico o se instala un punto de recarga antes del 31 de diciembre, se puede beneficiarse de la deducción prorrogada en 2025 para este tipo de inversiones sostenibles. El precio de venta del vehículo eléctrico no podrá superar 45.000 euros para turismos, 53.000 euros para vehículos de 8 o 9 plazas y 10.000 euros para motos.
Deducciones por donativos
En cuanto a los donativos realizados a fundaciones benéficas, este año se reduce un 80% sobre los primeros 250 euros y un 40% sobre lo que exceda esa cantidad.







