El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha negado que la falta de servicio de Rodalies se deba a un criterio de «seguridad». En cambio, atribuye la interrupción al estado emocional de los maquinistas tras los recientes accidentes mortales ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona).
Puento ha manifestado que «cuando baje el soufflé emocional» de los trabajadores, se podrán alcanzar acuerdos más racionales. Sin embargo, ha advertido de que «si lo que se pide son intervenciones en la infraestructura o garantías de absoluta seguridad, eso no es viable en unas horas», declarando esto en una entrevista concedida a Catalunya Ràdio.
ACCIDENTE EN GELIDA (BARCELONA)
Respecto al accidente ferroviario ocurrido el martes en Gelida, donde falleció un maquinista en prácticas, Puente atribuyó el suceso a «una pésima suerte». Aclaró que se trataba de un tramo con una limitación de velocidad de 60 kilómetros por hora y que el muro había sido revisado. Según comentó, la acumulación de lluvia en esa zona había incrementado la densidad y el peso del talud que contenía el muro, lo que generó un colapso inevitable.
El ministro también destacó que el miércoles se produjo el colapso de otro muro en Pineda de Mar, pero afortunadamente ocurrió cuando no se prestaba el servicio.
CONDICIONANTES DE LA RED DE RODALIES
Puente subrayó que la red de Rodalies enfrenta dos condicionantes que la hacen particularmente vulnerable: una desinversión prolongada que ha comprometido la infraestructura, y un trazado complejo que facilita la caída de rocas. Al ser interrogado sobre la posibilidad de recuperar el servicio durante la tarde o el viernes, respondió con optimismo, esperando que el servicio pueda ser restablecido pronto.
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