El salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026 se establecerá en unos 1.424 euros brutos mensuales en doce pagas, lo que representa un incremento de alrededor de 40 euros más al mes para los trabajadores. Esta cantidad se percibe sin tributación en el IRPF, aunque quienes tengan retenciones en su nómina deberán presentar la Declaración de la Renta para que la Agencia Tributaria les devuelva lo correspondiente.
El Ministerio de Trabajo ha llegado a un acuerdo con los sindicatos CCOO y UGT, excluyendo a las patronales CEOE y Cepyme, para aumentar el SMI un 3,1% respecto a la cantidad vigente en 2025. Sin embargo, no se ha discutido la propuesta del Ministerio de Hacienda para establecer un incentivo fiscal para las empresas mediante una reducción en la base imponible del Impuesto sobre Sociedades, con el objetivo de fomentar contrataciones con sueldos superiores al SMI. Dado que la CEOE no se ha sumado al acuerdo, esta medida ha decaído.
¿Cómo queda la próxima nómina?
El Ministerio de Trabajo ha informado a sindicatos y patronales que el incremento del SMI se aplicará de forma retroactiva desde el 1 de enero. Mientras no se refleje esta subida en las nóminas, los trabajadores seguirán recibiendo el SMI de 2025. Una vez se implemente el aumento del 3,1%, también se liquidarán los atrasos correspondientes.
En este sentido, el Ministerio ha publicado una instrucción para mantener de forma transitoria el SMI de 2025, ya que este fue prorrogado en el real decreto-ley ‘omnibús’, aunque dicha norma fue posteriormente invalidada por el Congreso de los Diputados, lo que generó un vacío legal.
Si cobras el SMI pero no lo declaraciones, puedes perder dinero
El Gobierno tiene la intención de que esta cantidad quede exenta de tributación en el IRPF, de manera que el SMI de 2026 no suponga una mayor carga fiscal para quienes lo perciben, al igual que sucedió en 2025. No obstante, se recomienda que los perceptores del salario mínimo presenten la Declaración de la Renta de este año y del siguiente si su nómina tiene retenciones del IRPF, ya que en algunos casos podrán acceder a la devolución de dichas cantidades.
En 2025, Hacienda aprobó una reforma fiscal que exime de tributación a quienes perciben el SMI, beneficiando también con deducciones de forma gradual a los que ingresan menos de 18.276 euros anuales, evitando así lo que se conoce como «error de salto», de tal modo que los ciudadanos que cobran poco más que el SMI no se vean perjudicados por un aumento fiscal.
¿De cuánto es la deducción para las rentas más bajas?
La deducción en el IRPF es de 340 euros anuales para aquellos cuyos rendimientos son inferiores al SMI de 2025 (16.576 euros), y esta se reduce progresivamente hasta los 18.276 euros. Para quienes tienen rendimientos íntegros del trabajo superiores al SMI pero inferiores a 18.276 euros anuales, la deducción consiste en restar a esos 340 euros el resultado de multiplicar 0,2 por la diferencia entre los rendimientos íntegros del trabajo y 16.576 euros anuales.
La fórmula para calcular la deducción es la siguiente:
- Deducción = 340 euros – 0,2 x (tus rendimientos – 16.576 euros)
Por ejemplo, si un contribuyente tiene un salario anual de 17.200 euros, la diferencia con el SMI es de 624 euros. Al multiplicar esa cantidad por 0,2 (624 euros x 0,2 = 124,8 euros) y restar a los 340 euros, el resultado será una deducción de 215,2 euros en la Declaración de la Renta, lo que reducirá la factura fiscal.
¿Qué te pueden retener de la nómina?
En la nómina de un trabajador que cobra el SMI se descuentan, al igual que en cualquier salario, las cotizaciones a la Seguridad Social y, en algunos casos, el IRPF, así como posibles deducciones voluntarias (como cuotas sindicales o pagos en especie).
Los conceptos más comunes que se restan del salario bruto en concepto de Seguridad Social incluyen: contingencias comunes (4,70%), desempleo (1,55% si el contrato es indefinido y 1,60% si es temporal), el impuesto MEI (0,15%) y, si aplica, las horas extraordinarias (2,00% en las de fuerza mayor y 4,70% en las demás). En el caso del SMI, estos porcentajes son los mismos que para cualquier otro trabajador, pero se aplican sobre una base más baja.
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