El relevo de Ángel Escribano como presidente de Indra «no está sobre la mesa» de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el brazo inversor a través del cual el Gobierno controla un 28% de la principal compañía de defensa española, según han confirmado fuentes al tanto de la situación.
En un comunicado enviado a la agencia de noticias estadounidense ‘Bloomberg’, Escribano negó que se le haya pedido la dimisión como presidente de la empresa, cargo que ejerce desde mediados de enero de 2025. «Quiero ser claro: nadie ha pedido mi dimisión ni hay ningún proceso en ese sentido», afirmó el directivo, en medio de rumores sobre su posible salida que podrían facilitar la operación con su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).
Además, Escribano ha negado haber sido convocado por el Gobierno para discutir una posible renuncia. Aunque el Gobierno era el principal valedor e impulsor de la operación, ha surgido dudas sobre la idoneidad del movimiento tal y como estaba planteado desde un principio. Se busca evitar perder el control de la principal empresa nacional de defensa en el actual contexto geopolítico.
Estudio de estructuras alternativas
La operación, concebida desde su inicio como una fusión por absorción, se encuentra en un momento de revisión, y el consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, ha recibido el visto bueno del consejo de administración para empezar a negociar distintas opciones con EM&E. De los Mozos opinó que, si el presidente de la compañía no fuese Ángel Escribano, la operación con EM&E ya se habría realizado «hace mucho tiempo».
El directivo comentó que se solicitó al consejo de administración establecer una comisión independiente para estudiar los conflictos de interés, dado que «la empresa se llama Ángel Escribano, Escribano (Mechanical &) Engineering. Si se llamase otra cosa, este tema estaría hecho hace mucho tiempo». Sin embargo, debido a los conflictos de interés, existen asuntos de gobernanza que la empresa, como parte del Ibex 35, debe «respetar».
Participación accionarial y apoyo del Gobierno
EM&E posee un 14,3% del capital de Indra y es el segundo mayor accionista de la compañía después del Gobierno. Cabe recordar que, a finales del año pasado, el consejo de administración de Indra apoyó por unanimidad el encaje estratégico de la operación con EM&E.
En relación con esto, la SEPI, que no ha querido realizar comentarios sobre la situación de Ángel Escribano, ha remarcado su respaldo al encaje estratégico de la operación con EM&E. Uno de los aspectos clave reside en la valoración de EM&E, perfilando que este trabajo se dará a conocer una vez se tengan las cuentas correspondientes a 2025.
Opciones en la negociación
La valoración de EM&E es crucial porque, en una potencial fusión por absorción, la participación de los otros accionistas de Indra se diluirá en función de este factor, que determinará la ecuación de canje. Sin embargo, también existe la alternativa de que, en lugar de absorber el 100% de EM&E, Indra tome una participación de control —a partir del 50,01%— en efectivo o en acciones.
En caso de una toma del control en acciones, la dilución de los otros accionistas sería menor, algo que se alinea con el objetivo del Gobierno de no perder el control de la principal compañía nacional de defensa. Las posibles alternativas se evaluarán en las negociaciones que De los Mozos comenzará con EM&E, aunque no se ha especificado cuándo iniciarán.
Fuentes de la SEPI han subrayado que «SEPI se pronunciará donde corresponde, en los órganos de gobierno de la compañía. Evidentemente, SEPI tiene opinión sobre las distintas alternativas; algunas las apoyaríamos y otras no. Pero esa decisión se tomará cuando el asunto sea sometido al consejo de administración».







