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Las controvertidas palabras que llevaron a la ministra cubana a «renunciar» y su singularidad

Retrato de  Marta Elena Feitó Cabrera

El intento de la ministra cubana del Trabajo, Marta Elena Feitó Cabrera, de desestimar la pobreza en la isla, especialmente uno de sus síntomas más visibles: la mendicidad, le ha costado su cargo. Menos de 48 horas después de declarar ante el Parlamento que «en Cuba no hay mendigos», la funcionaria renunció tras reconocer «errores» en su discurso frente a dos comisiones legislativas, según un comunicado emitido en la televisión estatal.

Durante su intervención en la Asamblea Nacional del Poder Popular, Feitó argumentó que «hay gente que se hace pasar por mendigo para ganar dinero fácil». Afirmó que muchos de los que aparecen pidiendo en las calles y semáforos no son verdaderos mendigos, asegurando que «cuando usted les mira las manos, cuando usted les mira las ropas, están disfrazadas de mendigos, no son mendigos».

La noticia de su dimisión se conoció poco después de que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, censurara públicamente sus declaraciones, considerándolas «desconectadas de las realidades que vivimos». Las afirmaciones de la ministra provocaron una ola de críticas en redes sociales, no solo entre intelectuales y economistas, sino incluso dentro del propio gobierno.

Feitó, de 64 años y con una formación como ingeniera en Economía y Organización de la Industria de Construcción de Maquinarias, había estado al frente del Ministerio del Trabajo desde 2019. Ella afirmó que los mendigos en las calles optan por esta vía como una forma de ganar «dinero fácil», y añadió que las ganancias que obtienen las utilizan para «tomar (alcohol)». Según su perspectiva, encontraron «un modo de vida fácil» y «no trabajan con las formalidades que corresponden».

Díaz-Canel criticó, sin mencionar a Feitó por su nombre, los comentarios realizados en el Parlamento. «No se defiende a la Revolución cuando ocultamos los problemas que tenemos», declaró, reconociendo la existencia de mendigos en la isla. «La Revolución no tiene que sentir vergüenza de los problemas, porque ha demostrado su vocación humanista para enfrentarlos y resolverlos», agregó. El presidente condenó la «soberbia» y la «prepotencia» de la exministra, quienes, según él, demostraron desconexión con «las realidades que vivimos». Subrayó la importancia de actuar con sensibilidad y seriedad frente a las problemáticas sociales.

La decisión de Díaz-Canel de distanciarse públicamente de su subalterna es un hecho poco común y contrasta con otras renuncias recientes de altos funcionarios, como las de los ministros de Economía, Alejandro Gil y Ricardo Cabrisas, que fueron simplemente presentadas como liberaciones «de sus responsabilidades», sin ofrecer detalles sobre sus salidas.

El caso de Feitó recuerda la situación de Felipe Pérez Roque y Carlos Lage, quienes en 2009 también reconocieron sus «errores» y renunciaron a sus cargos tras acusaciones de «indignidad» y «ambición» por parte del entonces mandatario cubano, Raúl Castro. Según informes de prensa, sus dimisiones fueron forzadas por sus vínculos con los servicios de inteligencia de España.

Por otro lado, la situación económica de la isla se ha deteriorado en los últimos años. Las imágenes de personas hurgando en contenedores de basura en busca de comida, así como de individuos durmiendo en las calles, son cada vez más comunes. Este fenómeno ha sido exacerbado por el impacto de las sanciones estadounidenses, un aumento de la inflación a nivel global tras la pandemia de covid-19 y la reducción de la asistencia financiera de Venezuela.

En este contexto, la pensión de un jubilado promedio en Cuba es de aproximadamente 2.000 pesos cubanos al mes, lo que equivale a unos 5 dólares en el mercado informal, una suma que apenas cubre el costo de una caja de huevos. Recientemente, se informó que el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba cayó un 1,1 % en 2024, acumulando una contracción del 11 % en los últimos cinco años.

El año pasado, la misma ministra había indicado que existían más de 3.700 personas en situación de vulnerabilidad bajo atención de centros de Protección Social, de las cuales el 38 % eran menores de 60 años sin un hogar fijo. Esta situación ha provocado reacciones de indignación y provocaciones en redes sociales tras los comentarios de Feitó.

El dramaturgo Iran Capote expresó en Facebook: «Lo que asusta de todo esto es que puedo apostar todo lo que tengo… a que un gran porcentaje de esos que deambulan fueron personas muy valiosas que creyeron en ‘el proceso’ revolucionario». Por su parte, el economista Julio Carranza catalogó las declaraciones de Feitó como «irrespetuosas hacia una población que estoicamente enfrenta situaciones difíciles». Otro economista, Pedro Monreal, hizo una burla al señalar que «debe ser que también hay personas disfrazadas de ‘ministros'».

Las críticas también provinieron de funcionarios del gobierno. Johana Tablada, la subdirectora de la Dirección General de Estados Unidos de la Cancillería cubana, se declaró «indignada» y pidió la remoción de Feitó, indicando que aunque en algún momento pudo haber realizado un buen trabajo, su error fue grave y perjudicial para quienes más necesitan ayuda.

Las palabras de la exfuncionaria han dejado una estela de reacciones tanto en la esfera pública como en el ámbito gubernamental, evidenciando un profundo desacuerdo con una realidad que muchos cubanos enfrentan día a día.

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