
Información del artículo
- Autor: Cristina J. Orgaz
- Título del autor: @HayFestivalQuerétaro
- X: @cjorgaz
1 hora
Desde 1995, la parte de la riqueza global que poseen los multimillonarios ha aumentado del 1% a más del 3%.
Este es uno de los datos que muchas personas han visto como una confirmación de que la percepción de que el sistema económico beneficia desproporcionadamente a una pequeña élite ha dejado de ser un espejismo en los últimos años para dar paso a una realidad.
Con la constatación de que el número de ricos ha aumentado a un ritmo vertiginoso en las últimas décadas, parece extenderse entre los ciudadanos un regusto amargo que despierta ansias de venganza.
Por ello, el escritor y periodista Andrea Rizzi sostiene que hemos entrado en «La era de la revancha», tal y como se titula su último libro.
«Las élites se han movido bajo impulsos depredadores, con una avidez desaforada que es parte de los instintos humanos», explica en conversación con BBC Mundo.
La globalización, que llegó llena de promesas, acabó desplazando empleos tradicionales y concentrando ganancias en sectores específicos, creando ganadores y perdedores muy visibles.
En su libro, Rizzi describe un escenario global en el que el resentimiento y la revancha son fuerzas motrices.
«Los ciudadanos que se sienten marginados por la globalización y que han perdido instituciones de mediación -como los partidos políticos o los sindicatos- se ven expuestos a corrientes tóxicas de fuerzas políticas que, en realidad, no defienden sus intereses y que están succionando hacia el abismo los valores democráticos y de derechos humanos», apunta.
Aunque esto sucede a nivel global, América Latina, con sus movimientos pendulares tan extremos, es el termómetro de una insatisfacción constante, cree el experto.
BBC Mundo habló con Andrea Rizzi en el marco del HAY Festival Querétaro, que se celebra entre el 4 y el 7 de septiembre en esa ciudad de México.

Pie de foto: La percepción de que las élites juegan con reglas diferentes ha erosionado la confianza en las instituciones y la legitimidad del sistema.
Tu último libro se titula «La era de la revancha». ¿Es la era de la revancha un tiempo de odio?
Es, sobre todo, un tiempo de resentimientos que generan una voluntad de revancha y que en algunos casos puede tener vetas de odio. Resentimientos por abusos cometidos en distintos ejes de la vida.
Por un lado, hay un rencor generado por el dominio de Estados Unidos y sus aliados, quienes han configurado el orden mundial que conocemos y que en algunos casos ha generado abusos. Y, luego, hay otro resentimiento de países que desean una corrección de ese orden mundial establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
Otro gran resentimiento es el de las clases populares, de gran parte de las sociedades occidentales. Es un rechazo a un sistema en el que ciertos segmentos de la sociedad han podido prosperar, aprovechando la globalización y las nuevas tecnologías, mientras ellos han quedado, de alguna forma, olvidados.
Citas en tu libro al economista Branko Milanović, que asegura que la desigualdad global está en su punto más bajo en más de 100 años; sin embargo, hay un descontento palpable en las clases populares, que se ven en la precariedad mientras las élites se benefician enormemente. ¿No hay una contradicción entre las cifras y el sentimiento?
En realidad, son dos dinámicas distintas y perfectamente compatibles. Milanović observa que ha habido una reducción de la desigualdad a escala global. Esto significa que hay países que han dado un salto hacia adelante, sobre todo China.
Pero esto no es contradictorio con el hecho de que dentro de algunas sociedades, y especialmente las occidentales, haya un problema de desigualdad que alimenta el malestar y la
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