Plataforma petrolera para extracción de petróleo submarino.
Anticipan que Sudamérica será la región con la mayor velocidad de crecimiento petrolero en los próximos años, superando a Medio Oriente y Estados Unidos.

La producción de petróleo en Sudamérica está aumentando rápidamente.

No solo ha marcado récords históricos este año, sino que las previsiones de los expertos apuntan a que será la región con la mayor velocidad de crecimiento del mundo en ese sector.

Se anticipa un salto del 30 % entre 2024 y 2030, superando en su ritmo de expansión a Medio Oriente y Estados Unidos.

El boom productivo estará impulsado principalmente por los grandes proyectos que operan en la zona conocida como el presal marino de Brasil, en el Bloque Stabroek de Guyana y en la Cuenca Neuquina de Argentina, según la Agencia Internacional de Energía.

Se espera que estos proyectos, junto al aporte de Surinam, compensen con creces la disminución de los yacimientos regionales que ya están maduros, es decir, que ya han alcanzado su máximo de producción.

Según estima la consultora internacional Rystad, Sudamérica pasará de producir unos 7,4 millones de barriles diarios de petróleo (pesado y ligero) a casi 9,6 millones.

En el otro lado de la balanza aparecen Colombia, Ecuador y Venezuela con perspectiva de disminución productiva del combustible fósil.

Los países que lideran la expansión

Brasil, el mayor motor petrolero de la región, batió un récord de producción en junio, cuando extrajo un promedio de casi cinco millones de barriles diarios de petróleo y gas natural, según la Agencia Nacional de Petróleo y Gas del país.

El imán que atrae inversiones a ese país es la zona conocida como el presal, una formación geológica submarina formada por gruesas capas de roca salina bajo las cuales se encuentran los yacimientos de petróleo y gas.

El crudo de Guyana también se extrae de yacimientos en aguas profundas localizados en el bloque Stabroek, una zona marítima de miles de kilómetros cuadrados donde opera un consorcio liderado por la empresa ExxonMobil en una de las reservas de petróleo y gas más importantes del mundo.

Desde su descubrimiento en 2015, Guyana, un país con poco más de 800.000 habitantes, ha vivido un boom petrolero como nunca antes en su historia.

Cerca de la mitad del crecimiento petrolero proyectado para toda América del Sur tendrá su origen en el subsuelo marítimo, dice Flávio Menten, analista de Rystad, en diálogo con BBC Mundo.

«Sudamérica es la mayor región productora de aguas profundas marinas a nivel mundial», explica.

Plataforma de perforación en Vaca Muerta, en la provincia patagónica de Neuquén, Argentina.
Vaca Muerta es una gigantesca formación geológica que alberga petróleo y gas de esquisto en Argentina.

Pietro Ferreira, analista senior de la consultora internacional Wood Mackenzie, señala que los principales proyectos de petróleo y gas en aguas profundas de la región combinan «alta productividad y baja intensidad de carbono», algo que resulta atractivo para las grandes petroleras.

Sin embargo, según le dice Ferreira a BBC Mundo, la región enfrenta un gran desafío, que es mantener el impulso más allá del 2030. Es por eso que el hallazgo y la explotación de nuevos yacimientos es clave para la industria.

Lejos de las profundidades submarinas está Vaca Muerta en Argentina, una gigantesca formación geológica que alberga petróleo y gas de esquisto.

Estos hidrocarburos no convencionales se diferencian del resto porque están atrapados en formaciones rocosas y su extracción requiere utilizar la técnica de fractura hidráulica (fracking).

El corazón de Vaca Muerta se encuentra en la provincia de Neuquén, cuya producción petrolera alcanzó en julio el mayor nivel de su historia al marcar un crecimiento interanual del 28 %.

Aunque los pronósticos anticipan un gigantesco crecimiento petrolero en Vaca Muerta, la duda está en qué tan rápido se desarrollará, dice María Cristina Pacino, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Rosario.

La velocidad del crecimiento «dependerá de la inversión en infraestructura», advierte Pacino, un factor clave para acelerar la expansión productiva.

Está previsto que a fines de 2026 entre en operaciones un oleoducto de más de 400 kilómetros que llevará el crudo extraído de Vaca Muerta hacia una terminal portuaria en el Atlántico.

Plataforma P-51 de la petrolera brasileña Petrobras en el campo Marlim Sul, frente a la costa norte del Estado de Río de Janeiro, Brasil.
Los nuevos proyectos petroleros brasileños están en las profundidades submarinas.

Los grandes proyectos

Rafael Scott y Luciano Di Fiori, de McKinsey Energy Solutions, anticipan que la producción petrolera sudamericana podría incluso llegar a crecer 35 % hacia fines de esta década, asumiendo un nivel de precios similar al actual.

Se trata de un gran salto que implicaría un aumento productivo promedio anual de entre el 4 % y el 5 %, frente a un 1 % anual de la producción mundial de petróleo.

Dado que casi toda Sudamérica no está sujeta a las cuotas de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y cuenta con el respaldo de nuevos descubrimientos, señalan los expertos, podría ser acertado describirla como la región de petróleo y gas de más rápido crecimiento del mundo.

Sin duda, Medio Oriente seguirá produciendo en 2030 muchos más barriles de petróleo al día (unos 35 millones) que Sudamérica (cerca de 10 millones), pero lo que marcará la diferencia es el aumento porcentual de los niveles de producción.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la refinería Duque de Caxias de Petrobras, estado de Río de Janeiro.
Lula da Silva ha dicho que los ingresos petroleros son necesarios para financiar las energías verdes. Los ambientalistas lo niegan.

Algunos de los proyectos en marcha más importantes en la región son:

  • En Brasil, proyectos como Búzios, Mero, Sépia y Atapu, están entre los yacimientos petrolíferos de aguas profundas más grandes del mundo.
  • En Guyana, se espera que los yacimientos en el bloque Stabroek dupliquen su producción para 2030.
  • En Argentina, Vaca Muerta podría llegar a producir un millón de barriles por día.</li

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