
- Autor: Rafael Abuchaibe
- X: @rafaelabuchaibe
- Fecha: 30 de julio de 2025
¿Cuándo fue la última vez que te tomaste una Coca-Cola? Y al hacerlo, ¿te fijaste con qué estaba endulzada? A lo mejor no lo sabías, pero la compañía de gaseosas más conocida del mundo usa recetas diferentes de su icónica bebida dependiendo del territorio en el que se venda.
«El motivo principal es que los países tienen distintas maneras, desde el punto de vista agronómico, de producir el endulzante más barato», le dice a BBC Mundo Parke Wilde, economista alimentario de la Universidad de Tufts. «Y en Estados Unidos, eso se logra a partir del maíz o las remolachas de azúcar».
Como EE.UU. es el principal productor de maíz del mundo, muchas compañías de alimentos en el país -incluida Coca-Cola- les resulta mucho más barato endulzar sus alimentos con jarabe de maíz de alta fructosa -un derivado líquido de sabor muy dulce que se extrae del maíz- que con azúcar de caña.
Esto ha llevado a que Coca-Cola se tenga que enfrentar a una inesperada competidora en el territorio estadounidense: la Coca-Cola mexicana, traída del vecino del sur debido a que muchos consumidores, incluido el presidente Donald Trump, consideran que «es simplemente mejor» gracias al azúcar de caña.
De hecho, Coca-Cola anunció que empezaría a producir y vender en EE.UU. su bebida más emblemática endulzada con azúcar de caña.

Pero, ¿qué tan cierto es que el jarabe de maíz de alta fructosa es peor para la salud que el azúcar de caña? Para encontrar la respuesta, BBC Mundo habló con Kathleen Melanson, nutricionista y directora del Laboratorio de Balance Energético de la Universidad de Rhode Island, y con el profesor Parke Wilde.
¿Por qué se endulza la Coca-Cola de manera diferente en EE.UU.?
El profesor Wilde explica que en EE.UU. el maíz y la remolacha azucarera dominan los cultivos, y la caña solo prospera de verdad en zonas como Florida y Luisiana. Ese mapa productivo hace que el jarabe de maíz resulte más económico y una mejor opción para la industria alimentaria estadounidense.
También pesan las ventajas logísticas, explica la profesora Melanson: «Como el jarabe de maíz de alta fructosa es líquido, es fácil de transportar y se mezcla bien, por lo que es ideal para los procesos masivos de fabricación de bebidas».

Para un fabricante, explica Melanson, es conveniente, ya que el azúcar ya está en solución, lo que facilita dosificar con precisión y mantener la homogeneidad en los diferentes lotes. Reemplazar el maíz por azúcar de caña, además, enfrentarían a una infinidad de limitaciones internas.
La capacidad de ampliar de forma notable el cultivo de caña en EE.UU. se
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